Translate

domingo, 11 de octubre de 2015

Casualidades de la vida.

Una persona no se convierte en un ser querido de la noche a la mañana. Algo así requiere tiempo, horas, días, semanas, meses juntos o en contacto.
Aunque también es cierto que siempre hay alguien que, con más facilidad que los demás, cala en lo más hondo de cada uno, sin necesidad de tanto tiempo. Obviamente no es instantáneo pero pensadlo bien porque seguro que os ha pasado alguna vez y sino... es que está por pasar.

Voy a poneros en situación. Imaginad que en los primeros días de universidad conoces a un compañero que lleva una camiseta de un grupo de música que, seamos sinceros, es de lo mejorcito que hay. No es que sea un flechazo ni nada por el estilo, es más no es nada, pero te has fijado en ese algo y piensas, “Ya me cae bien.” Es una alegría encontrarte con alguien así en tu misma clase.

Luego, en otra ocasión, en una fiesta, pues da la casualidad que un momento dado estáis los dos sentados al lado, junto a más compañeros claro, pero se le ocurre preguntar por nuestro twitter. Antes de nada tengo que comentar que yo no doy mi twitter personal a nadie que no sea ya de gran confianza (básicamente porque escribo muchos pegos y me gusta desahogarme con la tranquilidad de no tener gente cotilla que no me interesa que me lea).
Pero ¿por qué misterioso motivo yo voy y se lo doy?, solo a él. Qué fue lo que me impulsó a decírselo, realmente lo ignoro, porque yo no sentía nada especial por él en ese momento, acabábamos de conocernos, simplemente me caía bien al igual que muchos de mis compañeros. Pero me dije, aunque sea solo por ese buen gusto musical que no suelo ver, se lo daré.

A partir de eso descubro también su pasión por el cine y, en concreto, las pelis ochenteras. Guay, me cae bien, tiene gustos interesantes. Aún así sigue siendo todo muy normal, un amigo de la facultad y ya está. Pero espera, que además toca la guitarra. ¡Qué genial! De acuerdo, relajémonos que no quiero líos de ningún tipo.

Después de unos meses pues empezáis a hablar por whatsapp, cosas de clase, de sus covers con la guitarra, de cualquier cosa simplemente. Y sin darme cuenta, cualquier excusa es buena para que nos pongamos a hablar. A su vez ocurre que, por casualidad, termino sentada en clase al lado suya. Y lo digo en serio, fue casualidad.

Además, está en un grupo de música y ¡sorpresa!, conozco el grupo en el que está porque la cantante era de mi instituto. No puedo creer que viese un vídeo de una canción suya antes de conocerlo. Lo que son las casualidades…

¿Y qué me decís si la historia continua con un concierto o dos? ¿Y ver una película en su casa? Suena interesante ¿no?


Y así, entre estas pocas casualidades y otras tantas pasó de ser un compañero más en clase, a alguien con quien me encanta estar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario