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martes, 11 de noviembre de 2014

Sal con una chica que lee.

Como ya sabéis soy una experta Cazadora de ideas y en esta ocasión os traigo un relato que no es mío, es un relato que encontré en tumblr y que sencillamente me encantó, no he conseguido encontrar quién es el autor porque lo he visto publicado en varias webs (así que si alguien lo sabe o da la casualidad de que él mismo se pasa por aquí, decídmelo, lo agradecería mucho). 
Espero que lo disfrutéis tanto como yo y gracias al anónimo que escribió esto.

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca. Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.
Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos. 
Invítala a otra taza de café y pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella. 
Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace. 
Por lo menos tiene que intentarlo. 
Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo. 
Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos. 
¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo. 
Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son. 
Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype. 
Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas. 
Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee. 
O mejor aún, a una que escriba.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Carta al olvido.

Quiero dejar esta carta aquí simplemente por el gusto de enseñársela a alguien, no es nada interesante y ni siquiera está muy bien redactada. La escribí en primavera y es sorprendente como el tiempo la ha cambiado sin que yo pueda hacer nada.

Hoy te escribo una última carta para pedirme a mi misma que te olvide, ¿me mirarás alguna vez como yo lo hago ahora? ¿queda alguna esperanza? ya se que nunca me mirarás como lo hago yo ahora, no me queda esperanza alguna. Ya no veo más allá de primavera, el verano es incierto y en otoño me iré al infierno sin ti. La primavera fue incierta pero en verano llegó la tormenta y ahora en otoño creo que me he ido al infierno, aunque en verdad, ya no duele tanto, al menos el fuego no quema como antes. ¿Queda tiempo y ganas? Ya se me acabó el tiempo y las ganas.
A mí siempre. No, después de este verano ya no puede haber nada.
Total, no tengo nadie más en quien pensar ni soñar, pero eso ya no es importante.
Todas las noches espero tu llamada Ya no espero tu llamada, pero sí tu voz. lista para salir corriendo a tus brazos. Porque hoy, como ayer, como mañana, te quiero. te echo de menos.
A mi pesar (¿o el tuyo tal vez?), Por suerte para mí y para ti, esta carta será pasto de las llamas antes de que el viento se la lleve caprichosamente a tus manos. ¿Por qué? ¿Para qué serviría que el viento se la llevara? Problemas, solo traería problemas. Es lo único que lleva esta carta. 
Hay que admitir que queda muy poético todo esto.
Solo hay un problema. 
Y es que no tengo chimenea donde quemarla. Pero jamás me arriesgaré a dejarla libre para que se la pueda llevar el viento. Simplemente la guardaré. Y quedará por siempre la esperanza de un quizás. Aunque ya no me quede ni la esperanza de un quizás.
Escondida tras las palabras el tiempo de un anónimo te escribo esta carta, que para encontrarla habría que buscar a conciencia. Pero yo se que tú nunca buscarás. Y precisamente solo por eso, la guardo. 

Hasta pronto Adiós. 


Con cariño, 
un anónimo el tiempo, que corrige los errores que tenía esta carta.

sábado, 8 de noviembre de 2014

"Siestas de café"

Los científicos han comenzado a recomendar las llamadas “siestas de café” como una manera de maximizar la eficacia tanto del sueño como de la cafeína. El tiempo que se tarda la cafeína en llegar al cerebro, permite que nos podamos dormir primero.

Tómate una taza de café de forma rápida con el fin de maximizar tu tiempo de sueño, y luego trata de tomar una siesta o de caer en un estado a medio dormir por 20 minutos, durante este periodo, el cerebro no tiene tiempo para quedarse profundamente dormido. Por lo tanto, puedes tomar una siesta sin interrumpir tu ciclo de sueño.

Al beber café, la cafeína viaja a través del cerebro y se adapta a los receptores de la adenosina química que es un subproducto de la actividad de la mente. Entonces para que este sistema funcione, el cerebro tiene que estar libre de adenosina. Una siesta despeja naturalmente toda la adenosina, dejando estos receptores abiertos para recibir cafeína.

Estudios de todo el mundo han demostrado que las personas funcionan mejor después de las siestas con café. El grupo de personas británicas con las que se experimentó, cometió menos errores en un escenario de conducción simulado, mientras que el grupo de personas japonesas obtuvieron los mejores resultados de las pruebas.

Entonces ahora tómate un expreso doble y recuéstate para cerrar los ojos unos 20 minutos.


Fuente: Upsocl Mujer

sábado, 11 de octubre de 2014

¿Alguna vez has estado enamorado?


viernes, 22 de agosto de 2014

¿Quieres saber?


Solo observa cómo te miro, solo mira como me río de todo lo que dices, solo mira la sonrisa que se origina en mi boca cuando pronuncias mi nombre, solo mira como me quedo absorta contemplando tu sonrisa, solo mira como me importas y me preocupo por ti, solo mira como te extraño y añoro un beso y un abrazo tuyo. Y si aún así no estás seguro, entra en mis pensamientos y verás que el 99% eres tú y solo tú.


Créeme, si alguna vez me arriesgo y te digo que te quiero, serán las palabras más sinceras que hayas escuchado nunca.

domingo, 17 de agosto de 2014

Curiosidades Potterheads

Queridos amantes de Harry Potter, aquí os dejo algunas curiosidades de lo más variopintas sobre el mundo mágico.
51. Desea feliz cumpleaños con una tarta más original.

52. ¡Qué mejor mueble para guardar tus cosas que este!

53. Un monopoly muy especial.

54. Un ajedrez perfecto.

55. Avada Kedavra, ¡por muggle!

56. Hay maneras y maneras de decorar tu casa; esta es una de las más originales que he visto.

57. ¡Qué preciosidad para el móvil!

58. Estoo... ¿es una alfombrilla?

59. Aquí hay entretenimiento para rato.

60. Bonito y práctico marca-páginas.

sábado, 16 de agosto de 2014

Book Tag #3: El cuerpo humano.

Últimamente estoy un poco alicaída y no escribo demasiado, lo siento. Así que lo que hoy os traigo es un book tag, que es algo fácil de hacer. El book tag está relacionado con algunas partes del cuerpo humano. 


Ojos: Un libro del que te enamoraste a primera vista.
Es obvio el motivo ¿no?

Boca: Un libro del que todos hablan.
Debo admitir que no me lo he leído aunque mucha gente me ha hablado muy bien de él (gente de la que me fío de su criterio), pero es que tanto drama no me suele apetecer. Además, en cuanto salió la peli los spoilers volaron por twitter.

Pulmones: Un libro que consideras vital en tu vida.
Ha sido complicado decidirme aquí, pero desde luego este libro fue tan sorprendente que me lo volveré a leer (y yo eso solo lo hago con poquísimas excepciones).

Estómago: Un libro que devoraste.
Lo terminé en dos días si no recuerdo mal, aunque también es verdad que no es muy gordo pero es realmente entretenido.

Hígado: Un libro gordo.
Si no me equivoco es el libro más largo que me he leído.

Apéndice: Un libro que ni te gustó ni te disgustó. Un sentimiento neutro.
Fue un libro tan extraño que al final no supe decir si me había gustado o no.

Corazón: Un libro romántico.
Digamos que este libro habla por sí solo, es romántico 100%, pero no es ñoño ni empalagoso (cosa que agradecí enormemente).

Cerebro: Un libro reflexivo y realista.
Desde luego a realista no le gana nadie y tengo que admitir que te hace pensar mucho acerca de la vida en sí misma.

Cabello: Un libro superficial.
Con una portada muy sencilla este libro parece estar diciéndome: ¡LÉEME!

Uñas: Un libro que cuidas como oro.
¿Cómo se puede elegir solo uno? Yo cuido todos mis libros como oro en paño.
Voy a escoger una de mis sagas favoritas.